martes, abril 14, 2009
Taller 2009 - Palabras de bienvenida
Esperamos que, como todos los años, nuestro taller "La piedra en el estanque" sea un espacio de creatividad y de encuentro con la palabra. Y para terminar, nos vemos tentados a dejar esta deliciosa definición de microficciones, a cargo de Ana María Shua : "Las minificciones son criaturas pequeñas y feroces, como las pirañas. Y todavía más, porque no necesitan actuar en cardumen. Son narrativas, tienen menos de veinticinco líneas y muerden. Son trocitos de caos transformados en pequeños universos. Si se ha conseguido atraparlas, es que no son buenas. Una buena minificción resulta tan inasible y resbaladiza como cualquier pez, como cualquier buen texto literario. "
Links para seguir leyendo:
Microficciones de Ana María Shua
Microficciones, relatillos de andar por casa
Microficción y pacto de lectura
Monográfico relato hiperbreve
JOSE MARIA MERINO Y LAS FICCIONES DE PEQUEÑO FORMATO
Criaturas pequeñas y feroces como las pirañas
Blogs literarios de cuentos breves:
Quimicamente impuro
Breves no tan breves
viernes, diciembre 12, 2008
La pavada, Integrante: Bárbara Benitez, curso: Lunes de 17.30 a 19.30 hs

Bárbara Bañato se embarullaba con divagues y `pensaba en el trabajo de batallarle al vacío. Se castigaba por su vasallaje a los varones vampiros que la succionaban. Mientras ella se daba con valor; ellos escapaban y destrozaban su vanidad.
Por cábala visitaba el Bar-O-Bar y por boba ignoraba al de la barra que la alababa y le suplicaba que se abandonara a sus avances; los que ella rechazaba por pavadas.
Sin embargo, Bárbara reparaba que cuando él se le avalanzaba la miraba con devaneo y ya soñaba con la baraúnda salvaje que él guardaba para ella. Aceptaba que su bravata verbal la dejaba cautiva de sus desvaríos.
Bartolomé Ibarra la colmaba de abanicos balbuceantes que iban desvaneciendo abarrotadas negativas:
- Bajemos las barreras del balurdo y rebajemos a las trabas que nos batean. Vamos a
desbaratar la pavada de la cobardía y a valernos del cabal derrumbamiento de lo banal
para desbandarnos al alba en compulsiva cabalgata que barra las covachas de la
avaricia afectiva.
Y mientras así le hablaba, Bárbara se babeaba.
Escenario, Integrante: María del Carmen Cerezal, Curso: Martes de 17.30 a 19.30 hs
La humedad se palpa como una cortina pegajosa.Hay ecos de ecos.
Miríadas de hilitos de agua que se deslizan por las paredes, las hacen brillar como la urdimbre preciosa de una tela principesca. Profundos arcos se repiten en un juego de espejos sin fin, que se sospecha coronan en una bóveda inhallable.
Es una boca enorme que bosteza infinito.
Rumorea agua que corre entre guijarros tenues hacia la entrada.
El aire, denso y umbroso se acidula por momentos, según lo lleva o trae la mínima marea interior.
Modestas luces golpean en las agujas calcáreas que se atreven desde el techo a reencontrarse con sus hermanas elevadas desde el llano, urdiendo una trama interrumpida.
Hay un algo de órgano catedralicio en ese ámbito, de útero sagrado, de corazón batiente a pesar suyo, de buey vencido por su destino.
Con el adiós del día, parece replegarse sobre si, como un gigantesco parpado que se cierra.
De escrituras - Integrante: Mirta Beatríz López Siritto - Curso: Martes de 17.30 a 19.30 hs

Espera ese momento de poder volcar todas las cosas que tiene adentro y desespera por poder transmitir todo lo que lo lleve a relacionarse con los demás.
El escritor a veces se siente solo y cuando alguien lee sus cosas se toma de las manos con sus semejantes formando una ronda redonda.
De ciudades invisibles, Integrante: Ruth Moguilner, Martes de 17.30 a 19.30 hs

Una semana aparecían los alemanes, otra los japoneses, un día las amas de casa, otro los médicos cirujanos.
Finalmente llegaron los que estaban vestidos con armaduras de metales rarísimos. Uno de ellos dió un salto enorme, como de catapulta. Desde dentro de su traje emergieron patas gigantes de insecto que se apropiaron de la red, y, perforándola en parte, colocaron por la mañana racimos de huevos.
Se produjo un silencio interminable, y luego un murmullo que crecía, a medida que las larvas maduraban.
Bordes, Integrante: Silvia Noemí Fabiani

límite entre la dicha y el infierno.
Laguna celeste, la diáfana mirada
que recorre mis campos,
los invade, perfora hasta los huesos
en alocado intento.
Los bordes de tu cuerpo,
ramificación del mío,
abismo alucinado,
que somete a mi alma,
absorbiendo mí sangre.
Los bordes de la puerta imaginaria
esa que nos conduce seductora
hacia un mundo espléndido,
sin sombras.
Volar como pájaros amantes
entre riscos y orillas,
desafiando al destino.
Disfrutar de los bordes de la vida,
sin registrar el tiempo,
dejar al corazón en libertad,
que fluya su mágico elixir .
La cucharita, integrante: Alicia Zarza - Curso: Martes de 14.30 a 16.30 hs

Estar frente a vos me pone nerviosa, pero más nerviosa me pone ver como golpeas la taza con la cucharita.
Esta cucharita que suena como una melodía para mis oídos. También hermoso es ver tus dedos mover esa cucharita, dedos tan finos y blancos, uñas tan cortas y limpias.
Ahora mis ojos se posan como mariposa en tu boca de labios rojos y carnosos, entre dientes la cucharita que mueves como esperando que yo hable. Pero mis palabras se fugaron y mis ojos siguen mirando la cucharita de acero que desearía ser para estar en tus tibias manos.
Breves cuentos cenicientos - Integrante: Gladis Argañaráz - Curso: martes de 14.30 a 16.30 hs.

El zapallo quedó perplejo al terminar el hechizo que lo había transformado en carroza de Cenicienta. No se resignaba a volver a ese oscuro rincón en el huerto. Comenzó una ardua búsqueda de ayuda. Pensó en el Hada Madrina, a ver si ella podía hacer algo, pero no la encontró por ninguna parte. La casa estaba vacía sólo tropezó con una chiquilla desgreñada y con dos lauchas flacas que cuando lo vieron huyeron despavoridas.
La tristeza y el desconsuelo eran tan pero tan grandes que decidió acabar con su vida. Y ahí nomás sin titubear se arrojó al caldero de la sopa que estaba sobre el fogón.
II Las lauchas
Si el zapallo, antes de sucumbir a su depresión, hubiera pensado, que no era el único abatido por la desesperación, se hubiera enterado de muchas cosas.
Como les sucedió a otros integrantes del hechizo, los dos bellísimos corceles volvieron a ser lo que habían sido siempre: lauchas, ratoncitos. Y estaban conversando cuando, sorprendidas aún, vieron pasar, pálido, desencajado, al zapallo, que andaba preguntando por el Hada Madrina.
Che, Lau, ese no es…dijo Chita, en un susurro.
Si, sisi, es “la carroza”, le contestó Lau, en el mismo tono.
Y hay cosas que no duran mucho, ¿no?¿Te fijaste que dijo de nosotras? “dos lauchas flacas”, como si él fuera gran cosa.
No fue el quien lo dijo, fue el relator omnisciente.
¿Y tenés pensado que vamos a hacer nosotras? Seguro que Cenicienta se va con el príncipe, y quién nos va a dar de comer? Quedaremos a expensas del gato, seguro.
Bueno, si nos quedamos, dijo Lau, seremos comida para gato, por lo tanto, ¡a preparar las valijas!
Y como se lo habían propuesto, Chita y Laurito comenzaron a buscar trabajo, les costó un poco, pero un día leyeron un aviso que decía: “ Se necesita ratoncito con buena disposición y muy paciente para importante tarea con niños” . Y allá fueron.
Al principio sólo trabajó Chita, porque había poco trabajo, pero al poco tiempo ya había trabajo para los dos y lo hicieron tan pero tan bien que se independizaron. Hoy día es una gran Empresa Mundial donde trabajan todos sus descendientes y parientes, eso sí, tuvieron que cambiarse el nombre. Y por razones de la Economía y la Globalización, se denominan: Ratón Pérez y CIA.
Lugares comunes, Integrante: Adriana Páez Montero - Curso: Lunes de 17.30 a 19.30 hs

cuando la llevó el diablo
donde perdió el poncho.
La cuerda quiso cortar
por lo más sano al verse atada
de pies y manos
se consoló con
de poetas y locos
todos tenemos un poco.
Como la mentira tiene patas cortas
el que se quemó con leche
cuando ve una vaca llora
porque a buen entendedor
pocas palabras y más claro
échale agua.
El peor sordo es el perro
Del hortelano que mostró
La hilacha
Porque son las reglas del juego
Y a palabras necias oídos sordos
Cuando amanece más temprano
La pereza es la madre
De todos los vicios
Ya que de tal palo tal astilla
Y el saber no ocupa lugar
Porque el que ríe último
Es el hombre prevenido
Que vale por cuatro
Que ven más que dos
Mientras tanto
Los amores contrariados
La fuerza del destino
Las mieles del éxito
Las penas del purgatorio
La inocencia de los niños
La paz de los sepulcros
La palabra empeñada
El tren de la vida
El fragor de la batalla
El deber cumplido
La sangre en el ojo
La aguja en el pajar
La espina de la duda
Y sobre llovido mojado
Se fueron con la música
A otra parte
Para dar en la tecla
En el concierto de las naciones
Pues sarna con gusto no pica.
El as en la manga
Se fue al mazo
Y los peces de colores
El ruido y las nueces
El oro y el moro
La chancha y los veinte
El círculo vicioso
Las ilusiones perdidas
Y la sal de la vida que endulza
Las nieves del tiempo
Tiraron la casa por la ventana
Que fue a dar al barril sin fondo
De los lugares comunes.
Adriana Páez Montero
viernes, octubre 17, 2008
Algunos conceptos sobre escritura
El lector debe ver lo que el narrador cuenta, dónde está, esta teoría de los elementos visuales es fundamental para encarar la escritura de un relato, aunque de ninguna manera es excluyente, existen textos reflexivos y abstractos que poseen una notoria calidad literaria, también. La visualización depende mucho de el carácter de lo narrado, llenar el vacío espacio-tiempo para hacer más atractiva la lectura y que el lector pueda reconstruir mentalmente estos espacios. Dar apoyos visuales al relato. Es mejor que la historia continúe entre cuatro paredes, en la calle o en el bosque. Que aparezcan ante nuestros ávidos ojos de lector, detalles del ambiente, objetos, una ventana que da a una calle con todos sus sonidos y pequeñas historias, el bosque con su colchón de hojas, los sonidos del viento.
La experiencia del autor/a:
Otra fuente donde beber relatos es nuestra propia experiencia, ficcionalizar los sucesos de nuestra vida, enmascarar lo autobiográfico y transformarlo. Darle relieve. Instaurar en medio de una anécdota casual, nimia, un acontecimiento que la altere, salir del llano y escalar una colina. El modo de contarlo hará que nuestro relato tenga ribetes literarios, saldremos del significado literal, denotativo, a un universo de connotaciones que permitirán más de una lectura. Ese es el primer paso hacia una escritura creativa y literaria. Los tintes de experiencias personales, consciente o inconscientemente siempre se esconden en nuestra escritura, considero que es casi imposible inventar totalmente una historia, en alguna zona del texto se infiltrará siempre algo de nosotros. Intentar ocultarlo es el arte que debemos aprender para evitar un exceso autobiográfico.
Suspenso: El suspenso no es fácil de manejar, pero tampoco es tan difícil. A veces consiste en lograr que el detalle inquietante no se insinúe ni adelante ni atrás, hasta encontrar el remate o el momento justo de develarlo. Demorar la acción sin que se note esa demora.
Muchas de estas ideas fueron extraídas y recreadas, en algunos párrafos en forma textual,del libro de Alicia Steimberg "Aprender a escribir", Fatigas y delicias de una escritora y sus alumnos, Ed. Aguilar.
miércoles, octubre 08, 2008
Integrante: Norma Laniecki. Curso: Lunes de 14.30 a 16.30

Dice Alicia Santillán: Parece que hubo un
tiempo en que los objetos tenían el don de
la palabra.No está muy claro en qué mo-
mento se silenciaron y fueron dejándose
tomar y usar por los sujetos.
Disiento con usted,Alicia. Aunque sea en alguno de los objetos que la rodean debe haber un valor “agregado”. . No dudo que todos nos ayudan en la vida diaria. Los mani pulamos de acuerdo al momento y nadie pone objeciones al uso egoísta, servil e indiscriminado que hacemos de ellos. Hasta ahí, puedo estar de acuerdo.
Pero no admito que se silenciaron.
La palabra es el medio natural y precioso para comunicarse. No el único ni el primero.
Sino cómo entiendo a mi bebé antes que el ma o pa salga de su boca. ¿Por qué los ojos de mi perro, su guau y sus corridas me llevan a la calle? Este saco es el más abrigado que tengo.Era de mi madre.me protege y me acaricia. Hay fotos que nos cuentan tantas cosas.
Lo dicen los psicólogos y algunos escritores.
Hace ya mucho tiempo decidí decorar mi alrededor con objetos queridos y unidos a mis recuerdos. Me hacen compañía, restauran baches de mi memoria, alivian nostalgias,, despiertan sonrisas , justifican algún error y hasta me ayudan a vivir el hoy
para recibir mejor el mañana.
Como si fuera un sueño, puedo hablar de mis cosas desde que llegaron a mí. Unas pocas están ahí porque me gustan. Nada más que por eso. Algunas muy erguidas,otras
yacentes o sedentes suelen encantar mis ratos con su lenguaje peculiar. Fueron testigo
de tantas alegrías, de tanta tristeza. Llevan en sus cuerpos escondidas mis rutinas. A veces las cambio de lugar y lustro las que se opacan con el limpiametales que las renueva. Nos damos brillo y amor.
Cuento anécdotas de esta relación.
Un día se me murió Don Quijote.
A pesar de que en la literatura Don Quijote es inmortal a mí se me cayó varias veces la estatuita de madera que, al lado de Sancho, mostraba su silueta desgarbada .Resultado :
pegotes, remiendos. piernas quebradas, muerte. Recuerdo nuestro último diálogo::
---¡Por favor,tengan más cuidado! Si no fuera de madera,estaría lleno de moretones.
===Perdoname, mi héroe. Tratá de apoyarte en la pierna sana hasta que la gotita se seque
--- Siento que estoy perdiendo mis fuerzas. Apenas puedo mantenerme erguido. Ni pensar en luchar por la justicia. Ahora me doy cuenta que en este lugar me siento feliz,
importante, querido. Pero algo me dice que nos vamos a separar pronto. Te dejo con
Sancho. Es fiel y bien intencionado. Y su físico es mucho más fuerte que el mío. Ustedes dos se van a entender.
Se derrumbó con un leve crac. La pareja quedó incompleta. A Sancho lo arrimé un poquito. Está solo y muy serio. Igual que yo, extraña al Quijote.
Hace poco un restaurador miró mi cuadro con técnica de mancha, de varios colores,y, para mí, sin figuras determinadas, y me dijo que el veía una multitud. Me indicó donde había una caras y hacia qué lado orientadas. Hasta ese momento yo repasaba al contem-
plarlo la vida y la muerte de la que fué su dueña y la historia de quién lo pintó Las conocí
a las dos.Desde ese día, unas sonrisas me acompañan frente al televisor.
Ayer mi florero preferido estaba triste, como yo. Le puse agua fresca, le compré un
abigarrado ramo de margaritas y cambiamos de humor.
No te cuento los jugosos diálogos que tengo todos los días con la cucharita con la que hago mi café.
---No me quemes.
***Bueno, enseguida se enfría.
---Está muy dulce.
***A mí me gusta así.
---O nos ponemos de acuerdo o por favor usá otra cuchara.
***Aguantame , hoy tengo muchos problemas por delante.
--- Yo también. No es poco meterme en tu café, dar vueltas y vueltas, ir a tu boca y luego
al encierro de siempre.
***Mirá..Nuestras rutinas se parecen bastante: yo tomo mi café, lucho por mejorar muchas cosas, y por más que hablo vuelvo a mi casa con el desencanto de lo que no pude
cambiar. ¿Seguimos amigas?
--- Por supuesto. Chau. Suerte.
*** Hasta luego.
Entre tantos queridos interlocutores los muebles por su tamaño, su usual quietud y su capacidad de guardar otros objetos y no pocos secretos, tienen para mí una importancia
especial. Y de ellos, primera, la cama. Cito a Guy de Maupassant :”La cama es toda nuestra vida. En ella se nace, en ella se ama y en ella se muere.”
No voy a reproducir ninguno de los diálogos con mi cama. No nací en ella.y no sé si moriré en ella. Amé mucho y fuí feliz en ella. Es mi amiga, discreta y comprensi-
va. A veces , aún pretende altiva, darme sus consejos.
Estimada Alicia, espero haberla convencido de que los objetos no se han silenciado.
Integrante: Nito Bruzzese - Curso: Lunes de 17.30 a 19.30

El colectivo traqueteaba su recorrido por la avenida Independencia. Una mano sobre
el barral y la otra sujetando el portafolios que abrigaba lapiceras, una carpeta y algunos apuntes, entre ellos una consigna de taller de escritura al que asisto todos los lunes. La coordinadora nos había dado un pequeño fragmento de un
escrito, de un autor a quien no conocía. El tema giraba alrededor de un tipo que, al levantar la persiana de su casa, en un octavo piso, había encontrado que una vaca mordía una cuerda que la tenía suspendida en el vacío, frente a una ventana de su departamento. Usen este texto como disparador y escriban, nos vemos el próximo lunes. Pero qué inspiración podría alentarse con la lectura de ese grotesco. Una ridiculez inasociable con cualquier intento de narra cualquier cosa.
Una vaca colgada. Qué historia se me podría disparar imaginando lo absurdo de un animal pendiendo de una cuerda, y justo en la ventana del narrador, casi en su casa. En fín, así son las afectadas ideas de quienes tratamos de abordar el misterioso mundo de las artes. Qué le habrá hecho pensar a la coordinadora, de la que uno se da cuenta que conoce bien el tema, que una vaca colgada puede estimular la creación de una historia. Bajé del colectivo. Una mano sujetando el protafolios, la otra apoyada en la región lumbar, que daba la sensación de haberse desacomodado en los baches de la avenida Independencia. Caminé las dos cuadras que separan la parada de la puerta de mi casa, tratando de encontrar alguna fantasía que se ajustara a la consigna. Entré. Vivo con la eterna depresión de Claudia, mi mujer, en una vieja casa con tres habitaciones, que respiran aventanadas a un patio, donde una enredadera se perpetúa prendida a unos caños que la sostienen en lo alto. Ya era noche. Me sorprendió oír un chillido de roce metálico, como de bisagras sin aceitar. Levanté la mirada y vi que, un alambre sujeto a uno de los caños, se bamboleaba provocando ese chillido que me había sorprendido. Siguiendo la línea descendiente del alambre, bajé la vista y por un segundo recordé la consigna del taller. No era ridícula, ni gorda como había imaginado a la vaca, pero ahí estaba la sinrazón del escrito y el grotesco de su decisión. La figura de Claudia, mi querida Claudia, se hamacaba del otro extremo del alambre.
Integrante: Marta Viñas. Curso: Martes 17.30 a 19.30 hs

Ultimamente andás bordeando el desastre, mangás a uno a otro, a otro para devolverle a uno. zigzagueás como un jugador de rugby en las ofertas de los super, super a los que en tu vida pensaste entrar, porque no siempre fue así ¿me entendés no?Sacás boelto de noventa, no importa a donde vayas, diez centavitos de aquí, diez de lla´¡qué bárbaro!, pero todo suma. Bordeas los setenta y te acordás del tango "dónde hay un mango viejo Gómez", no tenés laburo ni podés conseguirlo, te sentís impotente. Tenés sesenta y pico pero te sentís de cuarenta y cinco, a quién le importa ¿me entendés no?Las cabriolas que te mandás para pagar con tu magra jubileta lo mínimo;impensado. Por suerte la espinaca hoy está dos pesos, dos plantas, Popeye se sentiría realizado, aunque seguramente no sabría cuántas formas hay para comerla, el sólo la tragaba ¿me entendés no?Igual seguimos leyendo diarios que aparecen gratis, hacemos cursos en los que no se pagan y que nos llenan el espíritu, nos obligamos a estar erectos y saludables, caminamos a veces no con muchas ganas, veinte cuadras y convertimos la calle en la mejor cinta caminadora de algún gimnasio que evidentemente no podemos pagar ¿me entendés no?A pesar de todo siempre esperamos que los bordes se alisen y damos batalla y pensamos y agradecemos que estamos vivos y mientras hay vida hay esperanzas ¿me entendés no?
martes, octubre 07, 2008
Arte Poética . Vicente Huidobro
lunes, octubre 06, 2008
Integrante: Mirta Beatríz Lopez Siritto - Curso: Lunes de 17.30 a 19.30

Es invierno y toda la casa esta fría con sus ventanales al balcón y ninguna estufa. La cocina el lugar preferido de Pizarra con olor a pan, entibia su cuerpo.Cómo le gusta estar en la cocina. Eso si, las cebollas hacen lagrimas sus ojos y entonces aprovecha la doña y llora por todo lo que no pudo hacer, por lo que hizo sin permiso y por lo que quería realizar y no sabe como, porque seguro no queda ni tiempo. Como les contaré después la pobre se quedó solita pero los fantasmas siguen estando y entonces lástima que la cocina es el lugar donde todos pasan y nunca será su lugar, sólo para amasar la masa, para guisar mondongo o teñir sus dientes con el verde mate matinal, más otras cosas que Pizarra detesta hacer.Su finado marido cuelga de la pared dentro de un marco engrasado al lado de la heladera que pintó el otro día con sintético gris.Un potus amarronado y algo verdoso adentro de una lata roja contra la envidia, pende de un clavo enclenque en la esquina de la pileta.Hace cuatro días que llovizna y la ropa tendida sobre las sillas huele a perro en celo.Amalia, la mayor de sus hijas se juntó con el viejo diputado de la provincia y con sus tacones finos y sus extensiones doradas y sus lipoaspiraciones y sus tetas nuevas se olvido de su mamá.La debilucha de Cecilia sigue sola en la pensión del Abasto esperando que su trompa la mande a juntar un mango mostrando el traserito.Y el menor, Pato o Patito se fue al sur con el viejo de la funeraria quien lo tiene bien calzado y vestido de pendeja y de vez en cuando se lo come por atrás.Nunca se imagino Pizarra que andaría tan sola llorando por la cocina, casi sin dientes, con dos pelos locos, los ojos a media asta y llorando y llorando por todo y por nada. Era sábado por la tarde y ya desde hacía unos días no se escuchaba a la doña balbucear por las mañanas entre el mate verde y llorar y cantar como decía la vecina de al lado que con una copa invertida trataba de cachar algo por la medianera.¿Adonde estará Pizarra? Tal vez disuelta por el calor del horno atragantada por la bombilla, atrapada por la manga de un pullover mojado o ahogada entre canturreo y lágrimas en la cocina.Llamaron a la 40 y llega el oficial de turno y tirando la puerta abajo y revisando toda la casa no encontró mas que una sombra roja en el techo de la cocina como atravesándolo. Bastante asustado adentro de su uniforme de guerrero llamo a la autoridad mayor que lo primero que hizo fue subir a la terraza, advirtiendo a la altura del techo un pequeño agujero y arriba entre la niebla mientras tanto un pajarraco flaco chorreaba la pelada del comisario, llenándola de mierda con olor a lavanda.
Integrante: Silvia Noemi Fabiani Curso: Lunes de 17.30 a 19.30

Briggitte tomó la bruñida y brillante brida y cabalgó por los campos de cardos. Haciendo cabriolas por los caminos campestres, campeó las tormentas y peleó con los cabrales cretinos que canturreaban canciones cavernícolas.
Calumniada, castigó con su castiza castidad, a todos los callados caballeros que corrían detrás de su cantábrica figura.
Cándida pero cansada, caducó ante el cadavérico casquete que cubría el rostro casquivano del enemigo corroído.
Se subió a la carreta y corrió, como castor en los corrales, corcoveando cual corcho en el charco de chauchas color chocolate, perdiéndose entre los ranchos raídos de ese pueblo perdido.
Diez recursos para lograr la brevedad en el micro-relato
Aunque se han publicado varios estudios sobre el minicuento, ninguno parece ofrecer razones convincentes que desmientan el hecho de que el minicuento se adhiere generalmente a las convenciones del cuento como lo definieran Poe, Quiroga y Cortázar, cuya extensión nunca ha sido realmente delimitada. Hay cuentos largos, medianos, cortos y, por lo tanto, también minicuentos. Debo aclarar que no todas las minificciones son minicuentos o micro-relatos. Hay otras formas, algunas intermedias, y hay micro-relatos y fragmentos relacionados, articulados en una obra mayor como en la novela fragmentada. Y aunque las minificciones sean muy breves, esto no significa que carezcan de envergadura. A otras formas muy breves como, por ejemplo, el haiku, se les ha atribuido calidad literaria sin discusión.
Los diez recursos para lograr la brevedad que vamos a ver en este trabajo aplican, sin exclusividad, al micro-relato, y utilizaremos micro-relatos muy breves para ilustrarlos. Y una última aclaración: ¿Cómo podría diferenciarse el micro-relato del minicuento? En el minicuento los hechos narrados, más o menos realistas, llegan a una situación que se resuelve por medio de un acontecimiento o acción concreta. Por el contrario, el verdadero desenlace del micro-relato no se basa en una acción sino en una idea, un pensamiento. Esto es, el desenlace de un minicuento depende de algo que ocurre en el mundo narrativo, mientras que en el micro-relato el desenlace depende de algo que se le ocurre al autor. Esta distinción no es siempre fácil. Otra característica esencial del micro-relato es la fusión de géneros. Algunos elementos narrativos lo acercan al cuento convencional, pero el micro-relato se aleja de los parámetros del cuento y del minicuento porque participa de algunas de las características del ensayo y del poema en prosa.
(…) En este pequeño manual práctico veremos diez recursos ingeniosos utilizados en el micro- relato para lograr la brevedad.
Recurso Nro 1. Utilizar personajes ya conocidos.
Esto le permite al autor abreviar, pues no tiene que describir ni contexto ni personajes: pueden ser bíblicos, históricos, legendarios, mitológicos, literarios, o de la cultura popular. El elemento narrativo se hace además evidente en este ejemplo, de Ana María Shua: La ubicuidad de las manzanas.
“La flecha disparada por la ballesta precisa de Guillermo Tell parte en dos la manzana que está a punto de caer sobre la cabeza de Newton. Eva toma una mitad y le ofrece la otra a su consorte para regocijo de la serpiente. Es así como nunca llega a formularse la ley de la gravedad”. Ana María Shua utiliza a Guillermo Tell, legendario-literario; Newton, histórico; y Eva, bíblico. El mismo micro-relato pudiera servir para introducir el próximo recurso:
Recurso Nro 2. Incluir en el título elementos propios de la narración que no aparecen en el texto del relato.
En La ubicuidad de las manzanas, el título es la razón y gracia del relato, esto es, su resolución. Otro ejemplo, esta vez de Marco Denevi, se titula: Justificación de la mujer de Putifar: “¡Qué destino: Putifar eunuco, y José casto!” (Falsificaciones)
El título nos da parte de la información indispensable, y a veces nos obliga a volver a él al final. Nótese que también se recurre al Recurso Nro1 al utilizar personajes bíblicos que no requieren explicación (Putifar y José).
Luisa Valenzuela lleva traviesamente este recurso al extremo con un largo título en el que incluye gran parte de la narración: El sabor de una medialuna a las nueve de la mañana en un viejo café de barrio donde a los 97 años Rodolfo Mondolfo todavía se reúne con sus amigos los miércoles por la tarde. “Que bueno” (Aquí pasan cosas raras)
Valenzuela se vale también de los signos ortográficos para añadirle significado a sus breves palabras. La exclamación “que bueno” llega con tan poco entusiasmo que le suprime los signos de admiración y deja la palabra ‘que’ sin acento.
Recurso Nro 3. Proporcionar el título en otro idioma.
Para lograr mayor brevedad, pueden añadírsele también otras funciones al título, como por ejemplo, ubicar rápidamente al lector en otro tiempo o lugar determinado. Así tenemos Veritas odium parit, de Marco Denevi: “Traedme el caballo más veloz- pidió el hombre honrado- acabo de decirle la verdad al rey”. (Falsificaciones, 1977, 70)
El título en latín sugiere un contexto antiguo, medieval. Jorge Luis Borges utiliza un título en inglés con otro propósito. En An unending gift (Obras completas, 984) ubica geográficamente al lector en el mundo anglosajón, y con el título en italiano Inferno, I ,32 (Obras completas, 807) lo transporta a la Italia de Dante.
Monterroso utiliza un título en latín con otra intención. Según él, la fábula de la gallina, o en este caso gallo, de los huevos de oro resultaba “tan vulgar que necesitaba estar revestida de un tono absolutamente severo” (Viaje al centro de la fábula, 26) y le dio el título de Gallus aureorum ovorum.
Marco Denevi usa este recurso con frecuencia. Veamos su Curriculum Vitae:
“A menudo un dictador es un revolucionario que hizo carrera.
A menudo un revolucionario es un burgués que no la hizo”.
Denevi también usa el latín para evitar el lenguaje vulgar y titula otro de sus micro-relatos Post coitum non omnia animal triste, que además da la clave del relato.
Recurso Nro 4. Tener por desenlace rápido un coloquialismo inesperado o una palabra soez.
Ayuda a la concisión hablar sin ambages, y esto puede tener un efecto humorístico. En el micro-relato titulado La trama, Jorge Luis Borges comenta que “Al destino le agradan las repeticiones, las variantes, las simetrías”, y después de recordar la famosa interpelación de Julio César a Bruto, “Tú también, hijo mío”, su personaje, un gaucho agredido por su sobrino, exclama “Pero, ¡che!” (Obras completas, 793).
Augusto Monterroso cuenta que cuando su Pigmalión se cansaba de sus Galateas, les daba una patada en... “salva sea la parte” (La oveja negra, l983, 56). Crear el desfasaje es el golpe de gracia que le sirve de desenlace.
Recurso Nro 5. Hacer uso de la elipsis.
Desde luego, se logra mayor brevedad si no se dice todo. Un lector activo se da por entendido. En ese caso, la expresión del desenlace o epifanía no necesita ser explícita. De Julio Torri, gran pionero del micro-relato, sacamos de un relato breve el siguiente ejemplo:
“Desde que se han multiplicado los automóviles por nuestras calles, he perdido la admiración con que veía antes a los toreros y la he reservado para los aficionados a la bicicleta” (Tres libros, 1964, 111).
Hacer uso de la elipsis requiere también un golpe de ingenio. Veamos el texto íntegro de Cláusula III, de Juan José Arreola, que dice así: “Soy un Adán que sueña con el paraíso, pero siempre me despierto con las costillas intactas” (Bestiario, l972).
Como puede apreciarse, el lector tiene que hacer uso de conocimientos previos, pero no queda duda en cuanto al significado. Uno de los más ingeniosos es Fecundidad, de Augusto Monterroso: “Hoy me siento bien, un Balzac; estoy terminando esta línea” (La oveja negra, 1969, 61).
A veces la elipsis es de tal apertura, que requiere un golpe de ingenio de parte del lector para encontrar la conexión, como en un cuadro surrealista de Magritte. De Julio Cortázar es el siguiente ejemplo: Tortugas y cronopios. “Ahora pasa que las tortugas son grandes admiradoras de la velocidad, como es natural. Las esperanzas lo saben, y no se preocupan. Los famas lo saben, y se burlan. Los cronopios lo saben, y cada vez que se encuentran una tortuga, sacan la caja de tizas de colores y sobre la redonda pizarra de la tortuga dibujan una golondrina (Elementos para una teoría del minicuento, Nana Rodríguez Romero, 1996, 99).
La elipsis permite inferir poéticamente la razón de ser del relato sin necesidad de expresarlo. Veamos este micro-relato de Luis Britto García: La canción. “Al borde del desierto en el ribazo, y con la lanza clavada en la arena, mientras yo estaba sobre la muchacha, ella dijo una canción que pasó a mi boca y supe que venía desde la primera boca que había dicho una canción ante el rostro del tiempo para que llegara hasta mí y yo la clavara en otras bocas para que llegara hasta la última que diría una canción ante el rostro del tiempo” (Cuentistas hispano-americanos en la Sorbona, Gilberto de León, ed., 1982, 77).
Desde luego, el relato más elíptico e interactivo, el más recordado por todos, y quizá por eso algo sobrevaluado literariamente, es El dinosaurio, de Augusto Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí” (Obras completas, 1972, 75).
Recurso Nro 6. Utilizar un lenguaje cincelado, escueto, a veces bisémico. palabra certera.
Este es uno de los recursos más obvios para lograr la brevedad, y uno de los más difíciles. Jorge Luis Borges ha impactado nuestra literatura, para bien o para mal, con su lenguaje certero y juegos de palabras.
Gabriel Jiménez Emán nos proporciona un micro-relato humorístico: El hombre invisible “Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello” (Los dientes de Raquel, 141).
Algunos son tan concisos que corren de boca en boca como un chiste. Veamos Toque de queda, de Omar Lara: “- Quédate- le dije. Y la toqué. (Brevísima relación: Nueva antología del micro-cuento hispanoamericano, Juan Armando Epple, ed., 1990, 51)
Recurso Nro 7. Utilización de un formato inesperado para elementos familiares.
Esta estrategia narrativa ubica el texto sin preámbulos dentro de un código o contexto sorpresivo o en desuso. Se dice que Ambrose Bierce, nacido en Ohio, Estados Unidos en 1842, y precursor en inglés del microrelato, ha influido en la obra de Jorge Luis Borges. Bierce utilizó con éxito el formato de diccionario. Esta es, por ejemplo, su definición de “violín”: “Instrumento para regalo del oído humano creado por la fricción entre la cola de un caballo y las tripas de un gato”. (The Devil’s Dictionary of Ambrose Bierce, 1958, 24)
El formato más popular utilizado en este recurso es el bestiario medieval. Borges nos habló de seres imaginarios y de zoología fantástica, y Arreola de animales con rasgos humanos. Monterroso añade un elemento de crítica social. Este recurso ayuda a lograr la brevedad porque, a decir de Monterroso, “nunca describo un animal, pues todos los que aparecen en mis fábulas son enteramente familiares” (Viaje al centro de la fábula, 1982, 147).
Arreola por su parte combina la gracia de expresión con una inocencia adánica que parece contemplar el mundo por vez primera. En Felinos, por ejemplo, razona la inferioridad del león, debida a que como tiene melena, no se ve obligado a cazar la presa que se come. Termina diciendo que “Si no domesticamos a todos los felinos fue exclusivamente por razones de tamaño, utilidad y costo de mantenimiento. Nos hemos conformado con el gato, que come poco” (Bestiario, 1972, 20).
Recurso Nro 8. Utilizar formatos extra-literarios.
En general, estos sirven para mantener el texto breve cuando se quiere poner en evidencia lo absurdo de algunos conceptos comunes. Marco Denevi, en este ejemplo, se burla del clásico silogismo si A=B y B=C, A=C. Veamos Catequesis:
- El hombre- enseñó el Maestro- es un ser débil.
- Ser débil- propagó el apóstol- es ser un cómplice.
- Ser cómplice- sentenció el Gran Inquisidor- es ser un criminal (Falsificaciones, 104).
Se utilizan también con éxito formatos o códigos de los medios de comunicación en masa. Juan José Arreola, por ejemplo, usa el anuncio clasificado y el boletín de noticias. “De L’Osservatore” (Prosodia, 89) es un simple anuncio clasificado de la pérdida de unas llaves. La gracia es que el personaje es San Pedro, y el objeto perdido, desde luego, son las llaves del cielo. Veamos también otro.
Cláusula IV. Boletín de última hora: En la lucha con el ángel, he perdido por indecisión (Cantos de mal dolor, 1972, 66).
En este micro-relato Arreola pone en juego inesperadamente una frase hecha del código lingüístico del boxeo, “perder por decisión”.
Recurso Nro 9. Parodiar textos o contextos familiares.
Con este recurso se puede lograr la brevedad cuando se quiere hacer un contraste humorístico u ofrecer nuevas perspectivas ante un pensar anquilosado. Se re-escribe la historia o algún pasaje bíblico. Se parodian dichos populares, frases hechas, situaciones o leyendas conocidas. Para lograrlo, el escritor se vale de la paradoja, la ironía o la sátira. Veamos un ingenioso juego de perspectivismo de René Avilés Fabila: Apuntes para ser leídos por los lobos:
El lobo, aparte de su orgullosa altivez, es inteligente, un ser sensible y hermoso con mala fama... Trata de sobrevivir. Y observa al humano: le parece abominable, lleno de maldad, cruel; tanto así que suele utilizar proverbios tales como: “Está oscuro como boca de hombre”, para señalar algún peligro nocturno, o “el lobo es el hombre del lobo”, cuando este animal llega a ciertos excesos de fiereza semejante a la humana (Los oficios perdidos, 1985, 56).
Veamos también, de Marco Denevi, una parodia moderna de un cuento muy viejo. El contexto ya está dado y el escritor no tiene que describir la situación ni los personajes. La bella durmiente del bosque y el príncipe: “La Bella Durmiente cierra los ojos pero no duerme. Está esperando al príncipe. Y cuando lo oye acercarse, simula un sueño todavía más profundo. Nadie se lo ha dicho, pero ella lo sabe. Sabe que ningún príncipe pasa junto a una mujer que tenga los ojos bien abiertos” (Antología precoz, 1973, 215).
Y por último,
Recurso Nro 10: Hacer uso de la intertextualidad literaria.
En un diálogo de libros universal, usualmente se rinde homenaje a escritores del pasado. Monterroso nos ofrece un excelente ejemplo. La cucaracha soñadora: “Era una vez una Cucaracha llamada Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha llamada Franz Kafka que soñaba que era un escritor que escribía acerca de un empleado llamado Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha (Viaje al centro de la fábula, 1982, 49).
La literatura se hace de literatura, como muchos han dicho, y en este caso, el micro-relato parece rendir homenaje no sólo a Kafka, sino también a Jorge Luis Borges, quien a su vez rindió homenaje, desde otro continente, a un poeta chino al decir que “hace unos veinticuatro siglos, soñó que era una mariposa y no sabía al despertar si era un hombre que había soñado ser mariposa o una mariposa que ahora soñaba ser hombre” (Obras completas, 768).
domingo, septiembre 28, 2008
Integrante: Bárbara Benitez. Curso: Lunes 17.30 a 19.30

Había en mí profundas fisuras que venían de un alma agotada por buscar inútilmente imágenes de luciérnagas encendidas en corazones apagados.
Fisuras que desde la soledad dejaban a mi cuerpo y a mi esperanzas yertos, sentados en el umbral del que parecía ser mi único destino.
Instantes tan fisurados por entregas a destratos malditos que iban cerrando las pocas hendijas abiertas después de tantas malquerencias.
Besos oscuros que fisuraban mis pasiones mientras manos hacedoras de mentiras dejaban huellas de ilusiones muertas antes de nacer.
Fisuras por recuerdos abrasivos que arrebataron de mi vida el pudor y desataron caudales inagotables de resignación.
Pese a tanta verdad fisurada y al arcano desolador que se revelaba mortal; inauditas fuerzas que salieron de no sé qué intenso sentimiento me despertaron de un querer ig-
norarlo todo.
La locura piadosa del amor del mundo bajó una noche de luna blanca y con vendajes de ternura juntó los quiebres que había desde mis pies hasta cada uno de mis cielos. Y atre-
vidamente escondió por unos meses el fanal iluminado de unos ojos que se mostraron en una última y sagrada fisura ventral por la que salió mi hija
Integrante: Elida Cristina Calabrese. Curso: Martes 14.30 a 16.30

En una tarde radiante, rumbo a Rosario, Rolando Ramos, con su carro de dos ruedas, arrastrado por Rocinante file compañero y compinche de aventuras, va al encuentor de Rosaura Rodríguez, conquistada con sus ojos verdes reverdes.
Sin rebenque y al trotecito dibuja rasgos en la tierra, y es el relincho que anuncia la llagada al rancho de don Ramiro Rodriguez.
Risueña, Rosaura, con su vestido rosado, cinturón rojo ajustado a la cintura, con sus lindos rizos dorados, que maravillan a Rolando. Lo recibe arrinconada en el corredor con la rigidez de una preciosa estatua.
El perro Rufián ladra encerrado en su territorio, mientras recorre con la mirada hacia arriba, el vuelo de un gorrión que arrogante salpica sus alitas en el arroyo que corre muy cercano a los campos de arroz.
Atrapado por los aromas de la cocina, que rebalsa de artesanías, abraza a su dama, ruborizado. Sobre el mantel bordado, ciruelas, frutillas, rúcula, remolachas y grandes morrones carnosos, esperan ser devorados con gusto, deleites del alma, el espíritu y apetito de cálidas sensaciones.
Sorprendidos por ruidos raros, el rum rum de afuera interrumpe Don Ramiro sin pedir permiso.
Salta felíz Rosalía, la gata celosa a los brazos de Rolando, quien sostiene un ramillete de rositas rococó rosadas. Revolotean en el aire golondrinas de primavera, mientras repiquetea el repentino murmullo del ruiseñor.
Todo es un resplandor, y así como en un cuadro que crece, llega una suave ráfaga de ilusión iluminada, en el crepúsculo de una tarde inolvidable, que siempre será recordada.
Integrante: Carlos Merlino. Curso: Lunes de 14.30 a 16.30

Fue cuando no quiso seguir en la escuela que su madre trató de convencerla, de motivarla.
Estás en quinto grado y ya no querés estudiar más. A vos te parece. Qué vas a ser cuando crezcas.
Rosita se daba cuenta de que el reproche era justo. Todas las chicas conocidas - mal que mal - iban al cole. Pero qué le importaba a ella lo que le enseñaba la maestra. Ya sabía- lo poco que leía- leer - y ya sabía - lo poco que escribía- escribir.
Le concedía la razón a su vieja, pero a ella le gustaba vagar por ahí, pasear con la Agustina y las otras chicas por el centro de Glew. Los sábados a la tarde o los domingos le pedía a su hermano Marcos unas monedas y se iba en colectivo con las otras a Temperley, a ver vidrieras y descubrir si los chicos las miraban. También los días que faltaba al colegio - antes de dejar - agarraba la bici de su hermano y se iba a ver conocidos en el barrio. Libertad total (que le dicen), sin obligaciones.
Un vecino de la cuadra, el Ricardo, hijo de una conocida de su madre, la miraba con interés. Interés que ella, tres o cuatro años menor, retribuía. Cualquier tarde lo encararía con algún motivo inventado, y que fuera lo que Dios quiera.
Al tercer día de ausencia a la escuela la directora mandó a buscar a su madre. Le dio a entender que los doscientos pesos mensuales que cobraba de la Municipalidad le serían retirados si Rosita dejaba la escuela. La Nelly habló con su hija. Le explicó lo de la amenaza de la directora y le rogó que retomara el estudio, que sinó perjudicaría a la familia. De muy mala gana Rosita se dio cuenta que no le quedaba salida. Había plata de por medio y la necesitaban.
Cuando finalizaron las clases, y próxima a cumplir doce años, Rosita se vio obligada a hablar con su madre: se había acostado con el Ricardo en la pieza de él, en su casa. Ahora no sabía, - aunque parecía que sí - si estaba embarazada. Lo que sí cuidó de decirlo - que si estaba encianta zafaría de ir al sexto grado y a su vieja le seguirían dando los doscientos mensuales.
Integrante: Diana Kempfert - Curso: Martes de 17.30 a 19.30

Integrante: Héctor Di Bello . Curso: Lunes 14.30 a 16.30

Apenas los ví, despertaron mi curiosidad. A tal punto que entré al café para sentarme a la mesa de al lado de la de ellos y escuchar su conversación. No había terminado de acomodarme en la silla cuando me enteré dle nombre del chico.
Pará Boludo, le dijo ella. María, dejame hablar, contestó Boludo, el de acá a dos cuadras no debe ser caro, pagamos la mitad cada uno.
Boludo insistió, dale María, vos andás de guita mejor que yo.
María empezó a aflojar, abrió su carterita, revolvió por un instante y mirándolo a los ojos, resignadamente, le dijo: bueno, vamos.
Tomaron sus cosas y se dispusieron a partir.
Acentuada mi curiosidad, llamé al mozo para pagar, urgente, y seguirlos. El mozo que no venía. Y que no vino.
Desaparecieron de mi vista. Me quedé triste, sin saber de qué hablaban.
Al levantar la mirada vi a una morocha que estaba sentada a la mesa del fondo. Intercambiamos una sonrisa, a la vez invitación. Evidentemente estaba laburando. Me levanté para ubicarme en su mesa. En el trayecto, pagué mi café y el de ella. No te confundas, no soy una de esas, lo hago porque tengo a mi hijito enfermo. En seguida nos pusimos de acuerdo, cerramos en cincuenta.
Vamos, me dijo, el de acá a dos cuadras no debe de ser caro.
Integrante: Isabel Linden. Curso: Lunes de 14.30 a 16.30

El tren atravesaba un campo triste, amarillento, iluminado por el sol. Ondulaban en el cielo los árboles y las nubes. Los pinos surgían tras las ventanillas. El humo de la máquina ennegrecía el cielo.
El viento doblé hacia el este y el cielo se cubrió de nubes redondas, infladas y llenas de agua. Cuando salga el sol se pondrán rojas y lloverá y lloverá y lloverá hasta que pare.
La estación tenía una plaza y la plaza tenía una reja que impedía el acceso y los chicos en los juegos parecían monitos saltando de rama en rama. Todo era inverosímil. El color de la tarde gris, mohosa, con una casi garúa. Neblina.
A pesar de todo, los chicos jugaban y se ponían de acuerdo. A veces peleaban. En medio de todo ese ruido se escuchaba, cuando cerraba el semáforo, el chirrido del freno de un colectivo que no pudo pasar en verde.
Integrante: Marta Viñas. Curso: Martes 17.30 a 19.30 hs

Traía el mismo traje trucho que le había regalado la Trini para el cumplesaño número treinta y trés. Cuando Traverso lo vio, tragó saliva ¿Dónde vas Tri.tri con ese trajedia? Voy al Tropezón, me dijeron que toca Troilo - tomátelas, no podés ir así, las minas no te van a dar bola, te van a triturar, pero ¿Qué decís? yo las atraigo así nomás, las convido con un trago y con el primer tango las dejo transtornadas, las transo bien y después me las llevo al trailer que lo tengo estacionado en la calle Tronador. Quedate tranquilo. Sabés como las conozco, a la final son todas trotacalles.
Bueno, me voy Traverso, trancá bien la puerta no sea que cuando vuelva te encuentre traspasado por el tramontina de algún traba trasnochado.
Integrante: Alicia Zarza. Curso: Martes 14.30 a 16.30 hs

Katy es kastaña, de ojos kafé tiene la kara lavada y kabeza tapada, kakarea kada mañana y es loka como una kabra. Siempre kamina katorce kuadras, vestida con kapa, kapucha y kalzas de lana kolor kaki. Es kaprichosa y kapaz de kualkier kosa. No tiene karisma, no es kariñosa ni karikativa. Kome karne y kalabaza hasta el kansancio.
Mi nombre es Karlos y es un karma estar kasado kon Katy.
Integrante: Adriana Páez Montero - Curso: Lunes de 17.30 a 19.30 hs

los patios con baldosas blancas y negras
las canchas de golf
las villas miserias.
Llueve sobre los estadios de fútbol vacíos
los trentes repletos
los chicos que corren
los ancianos con bastón.
Llueve sobre el cirujano que corta al paciente
el peluquero que corta el pelo del cliente
el mozo que corta el café
la mujer fatal que corta el aliento.
Llueve sobre los aviones de guerra volando
los nidos entre las ramas
las cartas de amor no mandadas
las palabras de perdón no dichas.
Llueve sobre los hombres que hacen su trabajo
los banqueros que hacen dinero
las parejas que hacen el amor
los poetas que hacen canciones.
Llueve sobre las mujeres que hacen el almuerzo
las que bailan en televisión
las que se depilan las piernas
las que leen cuentos a sus niños pequeños.
Llueve sobre las ilusiones rotas
los sueños cumplidos
los comerciantes mezquinos
los corazones que cantan.
miércoles, junio 11, 2008
Disparando preguntas y frases
¿ME QUIERE MUCHO, POQUITO O NADA.?
Don Saulo la vio venir cabizbaja. ¿que le anda pasando Eulalia? Nada Tata. ¿ Y que anda haciendo con esos pétalos en la mano, anduvo deshojando margaritas?. Sabe, me parece que mi negrito anda con otra , me ha estado esquivando y se va del pueblo muy seguido, el dice que es porque se quiere conchabar en lo de Almada, ¿vió el que junta gente para la cosecha de la papa?, bueno ese, pero no estoy segura, me anda engañando el muy ladino.¿Y usted cree que la margarita le va a contestar ? Mire m'hija, por la cara veo que le ha salido, nada. A veces las flores no están de humor, son como las mujeres, no se me enoje pero a los hombres no nos gusta que se nos persiga y nos acosen con preguntas que a veces no tienen respuesta, menos que lo mandoneen como usté lo hace con el pobre Pedro, yo sé que la rispeta y la quiere bien y si va a ir a la cosecha es pá darle a usté esos gustos medios raros que ha traído de la ciudad, una radio grabadora cuesta cara, ¡habrase visto con sus pedidos! El hombre está agobiado, a ver si se deja de pavadas y se pone a trabajar un poco más en la casa, después agarre otra margarita
y va a ver que tiene más suerte.
¿QUE SENTISTE AL ENGAÑARME ?
Me sentí realizada. Ni diez años de psicoanálisis van a sacarte la idea de que a un hombre tan importante como vos, lo haya podido cagar una minita como yo ¡sí, minita! ¿no es lo que le decías a tus amigos? Te juego una apuesta que a la minita esa la pongo de cubito dorsal y después le hago pagar el telo.
Nunca te imaginaste encontrarte a una mujer,una mujer que te empezó a gustar, que te empezó a entrar por otro lado.No sé si le contaste a tus amigos que además del telo de aquel primer dia, pagaste la siompe por varios meses, las pilchas y el pasaje para irme a Tucumán porque mi vieja moría.
¡Mi vida, tengo mas años de calle que el cartonero Báez, chau tesoro, vos si que sos un cuatro de copas.
Cursos 2008
martes, noviembre 27, 2007
La recorrida, Integrante: Norma Laniecki, Curso: Martes de 14.30 a 18.30
Una ventana abierta me invita a mirar. Es baja. Pequeña. Pero ventana al fin, permite ver algo de afuera hacia adentro y mucho,seguramente, de adentro hacia afuera.Siendo un intruso que encuentra misterio y belleza por donde pasa y pone en palabras todo lo que entra por sus ojos y llega a su alma , busco, veo y Escribo, aunque sea soldado de uniforme y armas.
Ningún ruido. Silencio. Apenas un plato vacio sobre la mesa rústica. Me recuerda las mesas listas y ordenadas de los restaurantes cuando aún no llegaron comensales. Pero es una asociación de un hueco habitante de ciudad ,devenido en militar sin quererlo.¿Sin quererlo? Aquí debería haber una historia única. Ese plato espera a alguién que ya conoce. Sino no estaría en ese lugar. Pienso que cuando ese alguién llegue lo llenará de algo caliente y reconfortante. Lo comerá despacio, mientras piense, tal vez, en su gran cansancio, en su ayer feliz, en su próximo amanecer. ¿Me atreveré a hablarle? ¿Me invitará a pasar? ¿Compartirá su comida
conmigo? De pronto unos miaus me dicen que en esa habitación hay un gato. Pasa lentamente delante de la mesa. Me descubre. Me mira. Sigue maullando. De golpe hace como que va a saltar hacia mí pero se sube a la mesay¡zas! El plato ya no está. Unos cuantos pedazos en el suelo y mi paisaje ha cambiado. Noto más la soledad del lugar. El único ser viviente no me ha recibido. No me ha aceptado. Vuelvo a mirar al gato que ahora se arrima a un almohadón con un corazón bordado en él. Evidencia de una mano femenina. Como la muñeca que acabo de descubrir sentada en la silla expectante, frente al lugar en que hace un rato estaba el plato entero.
Todo lo que puedo decir,hasta aquí, es que alguién va a retar al gato.¿Lo castigará? ¿Hará como yo, soldado de uniforme y armas, que suelo castigar y hasta matar al que no me obedece?
Carta nueva a mi hoja en blanco, Integrante: Norma Laniecki, curso: martes de 14.30 a 16.30
Sos un pedacito de futuro. Estás naciendo. Me siento tu madre. No me duele este parto. Me liberta. Me hace felíz. Nos damos vida mutuamente. Por supuesto fuiste engendrada por un padre genail, complejo, no siempre comprensible, a veces indomable, otras dócil, amante. Sujetos de la vida que nos toca vivir, nos mueven la inspiración y el azar. Las palabras bendicen mis ideas y en una simbiosis total, intento mostrar otros mundos, destinos distintos, sentimientos, la ausencia de ellos, lealtades, traiciones, caminos.
La maravilla de escribir (bien o mal) me deslumbra. Siempre. Cuando escribo yo o leo lo de otros. Todo. Ya sea el diario, Proust, Abelardo Castillo, Peicovich, o alguno de mis compañeros de taller.(...) El leer y escribir, escribir y leer, mezclados ambos en mi caso, me deja esa sensación de unión con lo que amo, con lo desconocido (el lector), con lo lejano y que tal vez nunca vea, con mis dudas y la posibilidad de encontrar respuestas. Aunque más no sea haciendo muchas preguntas. Es poder aprender y aprehender. Comprender y recordar. Olvidar, no siempre. Crear. Compartir. Sí, compartir mis hojas escritas, llevadas por el viento de la vida, emulando un otoño fecundo. Y despertar inquietudes y sueños en quien detenga su mirada en ellas y recorra conmigo parte del camino. Tal vez al cambiar el viento su dirección, alguien amplíe este loco y divino círculo de escribir, leer, escribir, y yo pueda seguir disfrutándolo. Con Ustedes.
jueves, noviembre 08, 2007
Apolonio y la Luz, Miguel Angel Grau, Curso: Miércoles de 17.30 a 19.30 hs
Leer de noche, Adriana Páez Montero, Curso: Martes 14.30 a 16.30 hs-
El Desafío, Integrante: Fany Karpp, Curso: Martes de 14.30 a 16.30 hs.
Déjala, recuerda a su madre que bien nos trató, cuando tenía esa enorme cantidad de ovillos de hilo blanco, que colocados en un delantal, con un ganchillo que parecía una horquilla, nos daba vuelta, hasta marearnos y luego nos sujetaba con otra aguja. A ella nunca le hicimos una trastada, porque nos trataba con delicadeza, y la dejamos que terminara el vestido para el bebé, sin dificultad.
Ya que te sientes ofendido, hagámosle un desafío, hagamos un paro; cuando la niña se siente a bordar su mantel, yo me caigo de sus manos; y tu aprovecha esa oportunidad para enredarte lo más que puedas y cuántas veces puedas, en tanto yo me clavo en la tela que está en el costurero y tiro el mismo al suelo desparramando a nuestros amigos los botones.
Viendo ella que le es imposible continuar, me clavará sobre tu lomo con mucha rabia, y entonces nosotros habremos realizado nuestro paro, que habrá sido todo un desafío.
La mujer caminaba a lo largo del camino, integrante: Lydia Di Luciano, Curso: Martes de 14.30 a 16.30 hs.

lunes, octubre 29, 2007
Oda a tu fantasma - Integrante: Alejandro Crimi . Miércoles 17.30 a 19.30 hs.
Se ha ido la vieja alondra de mi sueño
imagino que se ha extinguido sin violencia
en el verano de tu cuerpo.
He soñado contigo
Hoy es dia para extrañarte
Un leve murmullo se hace grito
revienta tu boca de arcilla
en el barro de mi nombre
Una luz sin sombra quiebra
en lágrima seca
sin llanto
Tu débil recuerdo ya se consume
es ceniza de nostalgia
Bruma - Integrante: Flora Levi - Curso: Martes de 14.30 a 16.30 hs.
El sol me sorprende, aún
de tanto en tanto
siento el dolor, la púa
hincando un grito
alambrando la garganta
y ese humo
que inunda el aire
y la ceniza
instante tras instante
Luz sensible - Integrante. Maria del Carmen Cerezal - Curso, Miércoles de 17.30 a 19.30 hs.

Buenas tardes, Ud. es el farolero?
A los pies de Ud..
Y trompezò alguna vez?
No, esa fue mi señora. Trompezò conmigo. La puedo ayudar en algo?
Siempre me dijeron que tengo los ojos como faroles, pero no he visto ninguno especial. Y ya que Ud. fabrica faroles sensibles ¿Còmo son?
¿Sus ojos, o los faroles?
Los faroles. Mis ojos son dos y los tengo vistos.
Bueno, los hay a gusto del cliente. Por ej. Est que ve allì, el plateado, es para mpedir que las noches de los poetas sean monòtonas, sin inspiraciòn
¿Còmo asì?
Cuando se adormecen sobre sus cuartillas, hartos de escribir banalidades, suena la canciòn de una sirena de mar lejano, los vuelve ala vida y recomienzan su bùsqueda.
Ah, y esos otros verdosos?
Dan luz de ese color para que las ranas puedan esconderse y croar en la total impunidad, sin riesgo de una pedrada y de que las pisen. No debe de existir canto màs bello en la naturaleza ni criatura màs necesitada de mùsica que la luna.
¿Y ese que parece una jaulita?
Es una jaulita. Allì se refugia noche a noche el amor doliente.
¿Porquè doliente? ¿Y porquè se refugia?
Doliente porque sòlo los corazones que sufren salen a pasear su pena buscando luz las noches cerradas. Y se refugia porque todo amor necesita de un reparo para evitar que lo hieran. Sepa que en su desnudez està su indefenciòn. Y que, señorita, el amor es la criatura màs fràgil y ùnica de la creaciòn. Rara avis,. ciertamente.
¿Y esos pequeñitos?
Esos alumbran solamente esperanzas perdidas
¿Por eso son pequeñitos?
Claron, si tuvieran una luz fuerte, la esperanza, que es siempre tìmida, que tratara de encontrar el camino de vuelta podrìa cegarse y perderse del todo.
¿Y esos con crespones? De algùn entierro quizàs?
Casi, esos alumbran los dìas en que nadie rìe : la luz es tristìsima.
¿Y para alumbrar alegrìas, que tiene?
Nada, la alegrìa tiene luz propia.
¿Y esos bajitos, nacarados?
Para cobiljar almas tìmidas. Es una luz muy tenue para que puedan deslizarse sin estridencias, hasta encontrar su camino.
¿Y esos minùsculos?
Allì cargan sus pilas las lucièrnagas agotadas.
Dìgame, estos no se parecen a los falores de las calles o de las plazas, porquè?
Porque los de la vìa publica son despersonalizados, pertenecen a la masa. ¿Quién yendo a tomar el subte, se detiene a ver los faroles de la entrada? Nadie.
Es verdad.
Cada farol tiene y debe de tener un propòsito alumbratorio. No es igual el que sirve para que un ave se pose a cantar que aquel que debe de alumbrar los ùltimos dìas de un viejito.
Los viejitos necesitan faroles especiales?
¡Por supuesto!¿o no cree que deben de querer tener la màs bella de las imàgenes, plena de mil y un detalles y colores en su retina, antes de partir?
Las ùltimas deben de ser las màs perfectas. Para ello es indispensable luz dulce y nostàlgica, acaso no añorn siempre un recuerdo, un instante màgico?
Veo que su oficio es mucho màs importante de lo que suponìa....
Me ha sido dado el don de acercar la luz a quien la necesite. Soy un especie de luciernaga...
Poeta.
Si, buenos, luciernaga poeta, si gusta. ¿O no cree que es indispensable tratar de iluminarlo todo y a todos?
Lo que pasa es que lo encuentro harto difìcil.
Sin embargo, para cada mirada hay un farol. Allì donde dirigimos nuestra vista hay necesidad de luz, no le parece? Sea un alma tìmida, un dìa triste o un viejito. Sòlo hay que descubrirla.
Y que farol me aconseja para mi?
Yo no, es ud. quien debe elgirlo.
¿Cómo?
Cierre sus ojos, en una noche sin luna, al amparo de un àrbol añoso, y si hay un lago, mejor, y un olor a hierba fresca o a madreselvas, si, mejor a madreselvas, entonces, respire profundo y luego de unos instantes, lo va a ver encenderse dentro de Ud.
¿Lo cree realmente?
Sòlo debe de ser sincera consigo.
Le prometo hacerlo.
Que se le haga la luz.
Adiòs señor farolero de faroles sensibles
Adiòs señorita de los faroles.
Vox Populi, Integrante: Magdalena Bosch, Curso: Martes de 14.30 a 16.30 hs

Se llamaba Jejo. Le decían Jejo. Le gritábamos Jeeejooo y nos escondíamos cuando como respuesta un cascotazo amenazaba con partirnos la cabeza. En cuclillas espiábamos tras los cercos. Cuando el hombre pasaba bamboleante comenzábamos un Jeejoo escalonado. Entonces de a uno huíamos del palo que hurgaba certero entre las matas o cruzaba el aire de la tarde.
Jejo era el loco del pueblo. Había nacido no sabíamos dónde. Estaba ahí. Desde siempre. Tenía un rancho en la loma, cerca de la laguna. Era terreno prohibido. Ninguno de nosotros se había podido acercar al lugar, sólo lo mirábamos de lejos, con curiosidad y miedo.
Dicen que cría ranas con vino.
No. Son anguilas.
Mi abuela dice que lleva las ranas en la gorra para que le enfríen los sesos.
¡Qué asqueroso!
Competíamos en gestos de vómitos, de estómago revuelto, de arcadas interminables. Todo esto lo comentábamos, como intentando despertar la curiosidad de los más chicos , pero ni un paso más para acercarnos al rancho.
Algunas madres nos repetían una y otra vez
Si Jejo les pega, ustedes tendrán la culpa.
Si lo buscan, lo van a encontrar, después no vengan llorando.
Me he burlado de mi prójimo - era uno de los pecados que semanalmente confesábamos - el cura no necesitaba más explicación. Seguramente sonreía tras la rejilla del confesonario.
Rezá dos padrenuestros y no lo hagás más – repetía - trazando una desganada cruz sobre nuestras cabezas.
El y nosotros sabíamos que el juego era atractivo por el escalofrío que nos producía.
Jejo recorría el pueblo. Todas las mañanas . Todas las calles. En algunas casas le daban comida o jabón.
A ver Jejo si algún día te lavás un poco. Él sonreía apenas y daba tímidamente las gracias.
A veces lo invitaban a entrar y le ofrecían un poco de agua y empezaban los pedidos más insólitos.
Jejo, ¿me podría amontonar estos ladrillos?
Jejo, ¿podría arreglarme los palos del gallinero? ¡mi marido está tan ocupado!...
Jejo ¿sabe si lloverá? – él miraba a lo lejos y respondía
Y sí, un día de éstos. La laguna está casi seca.
Jejo aceptaba lo que le daban. A veces, muy pocas, algo de plata.
Tome, Jejo, cómprese yerba. Ni se le ocurra comprarse vino.¿entendió?
Jejo iba y volvía. Conocía a todos en el pueblo. Hasta era educado.
Deja a las mujeres el lado de la pared - recalcaba mi abuela cuando nos oía gritarle.- pero ustedes son cada vez más maleducados y eso que uno les enseña.
Seguía haciendo calor. La sequía se devoraba el verde. Los grandes discutían cada vez más. Los chicos mirábamos. Mirábamos y escuchábamos. Mirábamos y aprendíamos. Las discusiones eran todas por política, comentábamos entre nosotros.
Fijáte vos, estos liguistas quieren seguir otros seis años, decía alguno de los enconados vecinos.
¡Ah, no! Acá en este pueblo, no.- le respondía otro indignado.
Se acabó, ya robaron bastante. Encima, con esta sequía, ¿otro impuesto? No, ni pienso pagar, le replicaba con aire de ofendido
Te parece que los unionistas son mejores? ¡Por favor! Acordáte la que nos hizo pasar el Turco. Sí, haré asfalta. ¿Vieron alguna vez el asfalta? –
Todos reían juntos, acordándose de las promesas desopilantes del Turco. Cada uno trataba de gritar más que el otro.
Y vos que defendés al Gallego, decime ¿dónde quedaba Jobson cuando él era intendente? Detrás de la casa del Gallego. Risa general. Risa repetida.
Sí , pero si venías desde el norte, detrás de la casa del Turco. Era la réplica conocida y esperada. Así en cada reunión, en cada esquina.
Ya estoy harto. En cada elección lo mismo. Escuchas todo el día: asfalto, agua, perforaciones, caminos, luz más barata. Y hasta aire puro, comentaba mi padre.
Los amigos se alejaban cada vez más enojados. Entre nosotros empezaban a deteriorarse las relaciones por las discusiones de los grandes. Un día el Tano se rió. Su gran panza se sacudía al compás de las carcajadas. En los ojos azules danzaba una pizca de picardía y maldad.
Miren yo voy a votarlo a Jejo. Por lo menos no va a robar y como no habla no prometerá nada.
Pocos días después, en una esquina apareció tímido un cartel:
JEJO NO ROBA. JEJO NO HABLA. JEJO NO PROMETE. JEJO, INTENDENTE.
Nos reímos mucho. Nos pareció una nueva forma de diversión.
Jejo ¿cuándo te bañás? Y el cascotazo zumbaba muy cerca.
Jejo, si sos intendente, no podrás tapar ranas con la gorra. Entonces ¿Cómo
te enfriarás los sesos?
Ese domingo, Jejo hizo, como siempre, su recorrido por el pueblo. No le gritamos. Sólo lo miramos boquiabiertos. Alguien le había cortado el pelo. Tenía un pantalón nuevo y una camisa extrañamente blanca.
La gente iba y venía en silencio. Algunos pudimos acompañar a nuestros padres a votar. La escuela parecía distinta. Había allí algo solemne y misterioso.
Todos se saludaban con cordialidad. Cuando apareció el Turco con su gran panza cruzada por una cadena, pude ver un codazo entre algunos que esperaban su turno.
Hasta luego. No se olvide Nos encontramos acá todos a las seis.
Era apenas un susurro repetido una y otra vez entre los votantes
Fuimos por encargo de nuestros padres de una casa otra.
Dice papá que a las seis en la plaza. del lado de la escuela.
La respuesta era la misma : Sí, por supuesto, gracias.
Y ahí estábamos todos.
Menos mal que está nublado, parece que por fin va a llover.
¡Cuánto tarda el escrutinio! Suspiraba una vieja medio aburrida
¿Qué es el escrutinio? Como respuesta recibíamos clases prácticas de civismo.
No pueden sumar mal, razonaba alguno con impaciencia .
No creo. Risitas. Codazos. Gestos con la cabeza. Miradas furtivas al reloj.
Hay poco que sumar.
Alguien se asomó a una ventana. Miró la plaza e hizo una seña. Todos miraron para atrás como buscando a alguien. Pero estábamos los mismos, sin embargo tuvimos la sensación de que algo distinto rompía el ritmo de lo previsible.
Negro, ¿quién ganó?, gritó alguien desde un costado.
Y, no sé. No puedo dar información, contestó el soldado que hacía guardia en la puerta.
Parece que pasa algo raro, dijo el gallego sofocado.
Una carcajada recorrió las hileras. La risa se encendía en cada mirada. Nosotros preguntábamos una y otra vez.
Calláte y esperá. Si estás aburrido volvéte a casa.
De pronto el silencio se apoderó de la plaza.
Fernández era el juez de Paz. Todos lo respetábamos. Con voz fuerte e irreconocible anunció:
Votación por unanimidad. O casi, respiró hondo, un voto para los unionistas. Otra respiración profunda. Un voto para los liguistas y todos los demás... el silencio se convirtió en interminable, …todos los demás dicen , dicen, ejemm: Jejo Intendente.
El cura levantó el brazo. Comenzaron a tocar las campanas como si fuera Pascua.
Magdalena Bosch
Junio de 2007
Pinceladas, Integrante: Flora Levi, Curso: Martes de 14.30 a 16.30 hs
Las blancas paredes
quedaron blancas
blancas de luto blanco
sin sueños de colores
sin aroma a vida
sólo la imagen rota
y la cuna vacía.
Texto: Ciudad invisible, perpleja de palabras - Integrante. Alicia Zlotnick., Curso: Martes de 14.30 a 16.30 hs -
Esperaba desde el perfume de los nardos, sin entender.
Pequeño, esbelto, antiguo. Jardín.
Insectos que despiden olores húmedos y cerosos. Tronco unido a la
columna gris serpentea, vomitando su savia en las noches, y cuando
diciembre comienza, saltan de la pérgola racimos violáceos de una glicina gigante. Jardín.
La fuente: una copa de mármol escondida en el centro, quebrada en un hexágono perfecto. El agua de lluvia vieja, muy turbia, la desbordaba.
Caminaste hacia ella, sin respirar. Ningún ruido interrumpió
el sendero; sólo murmullos y secretos vibraban entre las hojas inquietas.
Apoyaste tu mano en el borde frío del estanque y allí estaba: en el fondo arenoso, evanescente, una piedra viva, de aristas redondas que soñaba tus sueños.
En la mano de un niño luce como gema; en tu mano es el circulo que se esfuma y se hace miles, concéntricos, perfectos.
Si cada circulo fuera una palabra y llegara adonde yo no viera, te expandirías piedra para construir tu refugio; cubrirías la mitad del mundo y yo como él estaría de pie junto a la fuente, para convertirme en tu aliada
Te anhelo desde mis entrañas, estanque de pura inspiración, revestido de musgos amarillos y hojas bordadas por un hilo de plata. Porque él entró a tu vida como yo; volando entre los troncos y las copas. Cuando pisó ese suelo las huellas descalzas crujieron bajo la hojarasca.
La piedra viva en la fuente.
La fuente en el jardín.
A la altura de la fuente el espíritu de cada pensamiento enrarecido por secretear con los demás, humedece el aire. Ya es irrespirable tanta asociación, vivencias entrañables, casi físicas.
De cada hoja un “yo”, un “mi”, un vacío, un clamor, quedan esparcidos sobre tus laberintos, que también son míos.
El vapor que sale de cada poro de la tierra sube, golpea la nariz, irrita.
Y se vuelve a sentir la inquieta esperanza de escribir otro poema. Ocupa tu cuerpo, lo reduce a una mezcla difusa que desprende silencios por el aire. Y las palabras se pegan a tu frente, intiman, se atrapan, se excluyen, aman, rezan.
Cuando piso el jardín era sólo un hombre. Nunca más saldrá de él, porque ya es un poeta.
miércoles, octubre 17, 2007
Cuando un amigo se va

A nuestro querido Rodolfo Sangiovanni, que partiò la semana pasada y nos dejó sus cuentos, sus poemas, su amor por la vida y sobretodo su imborrable recuerdo. Va esta canción para él.
Cuando un amigo se va
queda un espacio vacío
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo.
Cuando un amigo se va
queda un tizón encendido
que no se puede apagar
ni con las aguas de un río.
Cuando un amigo se va
una estrella se ha perdido
la que ilumina el lugar
donde hay un niño dormido.
Cuando un amigo se va
se detienen los caminos
se empieza a revelar
el duende manso del vino.
Cuando un amigo se va
galopando su destino
empieza el alma a vibrar,
porque se llena de frío.
Cuando un amigo se va
queda un terreno baldío
que quiere el tiempo llenar
con las piedras del hastío.
Cuando un amigo se va
se queda un árbol caído
que ya no vuelve a brotar
porque el viento lo ha vencido.
Cuando un amigo se va
queda un espcaio vacío
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo.
martes, septiembre 25, 2007
UNA MUJER EN UN CAFÉ, Integrante: Carlos Merlino, Curso: Martes de 14.30 a 16.30 hs

Cuando entró parecía dudar. Después enfiló hacia una mesa de dos pegada a los vidrios y se sentó. Traía una pequeña cartera de la que sacó unos papeles.
Con aspecto de profesora, el impermeable puesto, su cabello corto con claritos correctamente peinado, un buen maquillaje, hacía un todo fino, atrayente.
Después que pidió un café comenzó a leer en un papel. Luego quedó con la mirada fija; no se podía saber si leía o pensaba, o quizás sufría. En tres o cuatro minutos dio cuenta de la lectura y luego guardó el papel en su cartera.
Quedó pensativa, con las manos y brazos apoyados en la mesa, dejando ver su perfil armonioso. Instantes después extrajo de algún bolsillo un teléfono. Marcó y escuchó atentamente mientras revolvía el café que le habían traído. Su cara no expresaba emociones aunque los dedos de la mano izquierda apretaron sus ojos cerrados dos, tres veces. En un momento movió la cabeza en una lenta negativa y luego su expresión se hizo dura, como quien conmina, quien da un ultimátum. Después en tono siempre bajo dio fin a la conversación.
Sin título. Integrante: Norma Starke, Curso: 14.30 a 16.30 hs

El plato blanco, vacío, sobre la mesa de paño verde oscuro. Sombra de sombras. Redondo sobre cuadrado. El paño rojo, rasgado. Un arlequín petrificado en el rincón más oscuro de la habitación. Payaso de cuello blanco y mirada oculta. Tras la máscara, sus ojos observan la escena con estupor. Entonces recuerda. Recuerda un sueño y se pregunta si está soñando o despierto. En el sueño un títere de piernas largas y brazos cortos le grita hasta que despierta temblando. El grito le dice una y otra vez: ¡asesino!
Recurrente aparece el otro sueño: sobre un blanco fondo una hoja muy grande. Hoja verde con forma de corazón . Hoja quebrada como su corazón, muchos hilos, hilachas lo comienzan a cubrir. Se enroscan, se atan, se desatan.
Y se despierta con sensación de ahogo.Vuelve a fijar la mirada en la escena. La joven muñeca de trapo, tirada en el piso, el paño de gasa rasgado anuda su cuello, y un hilillo muy fino de su boca escapa.
El arlequín desde el rincón parece haber congelado su cuerpo. No puede moverse. ¿Está despierto al fin? Continúa el títere su grito ronco, seco. acusando.
Detrás del telón, el público espera su risa.
JUEGOS, Integrante: Norma Starke, Curso: Martes de 14.30 a 16.30 hs


SATSUMA, Integrante: Norma Starke, Curso: Martes de 14.30 a 16.30 hs
Al comenzar la tarde, un hombre, con sus manos, hacía pan.
La puerta de madera se abrió. Abrasador, irrumpió el verano. Un canto inteligible lo distrajo. por un instante ínfimo, levantó la vista. Bajó la cabeza y siguió amasando. Por la puerta ingresó el verano abrasador y un canto inteligible lo envolvió.
Voló el polvo entre las flores del vestido. Cayó blanca, una flor, entre los dedos pequeños de los pies desnudos. Brillaba como un gritito. Como un gemido.
El olor de la fruta la precedía. Dulce, almibarado.
Arqueando el cuerpo, como un junco, estiró los brazos con un dejo de entrega.
Se apoyó en el mostrador de vidrio, y “con disimulo de niña que ha matado un cisne”(1), lo interrogó. El hombre negó tímidamente, moviendo apenas su cabeza. La masa del pan futuro era blanca, apenas. No blanco de cumbre de montaña nevada, un tinte amarillento la oscurecía. La masa, apenas blanca, necesitaba de más líquido. El hombre, iba agregando , poco a poco agua tibia a la masa.
Ella, observaba. Miraba todos los movimientos del hombre que amasaba pan, con sus manos, en la tarde de verano.
El gajo despedía un perfume dulce, penetrante. Pegajoso. Masticaba suave, lentamente , con la boca entreabierta.
En un acto irreverente, escupió una semilla en sus manos una semilla, luego otra.Parecen piedritas del río.Sin respuesta, el diminuto dedo índice dibujó sobre la grasa del mostrador, primero una montaña, luego un árbol. Más tarde lo deslizó despacio sobre su piel.
Las cáscaras desgajadas se balancearon. Baile sensual rojo de pulpa amarilla. Anaranjadas, se balanceaban provocativas.
El hombre que al comenzar la tarde , amasaba pan, agregó chispas salinas a la tarea.
¿Un gajo mandarino?
Levantó desacompasadamente los hombros. Había, hubo un intento de negación en ese movimiento.
Entreverada en la maraña del cabello, una abeja buscaba el origen de la fruta. Ante el gesto leve , diminuto, la abeja continuó con el juego.
El acaso del quizás, mordisquea las mejillas, acrecentando los fulgores.
Abruptas sobrevinieron todas las respuestas. Todas juntas, sin palabras.
Pedacitos de masa salpicaron los cuerpos. Los cubrieron. El junco, estremecido, se arqueó aún más.La levadura, ácida y dulce, deslizó lentamente su efecto.
La masa tiñó el espacio de salmón. La pulpa, amarilla, más aún naranja, enrojeció. El salmón saltó y rozó las mejillas. Soles en las manos ardieron y quemaron los abrazos y caricias. La ternura.Enrojeció la pulpa. El almíbar escapó por los poros de la cáscara.
Cuando la fibra blanca de las hilachas se deshizo entre los dedos, los hilillos blancos se pegaron al sudor del pecho. Robusto y velludo. Tembloroso.
Cayeron uno a uno cayeron , pedazo a pedazo los hollejos. Minúsculas gotas cubrieron la mesa. Blanco sobre marrón. Sabores, olores en el aire. La región se estremeció. Algo nuevo viejo había transformado la tarde cálida. La levadura, ácida comenzó su trabajo.
El juego se prolongó hasta la sequedad. Extenuación. Placidez rosada. Mandarinas en almíbar. Jalea agridulce. Caramelos asalmonados. Azúcar en el aire.
Al caer la tarde, la puerta volvió a abrirse. Una suave brisa dulzona calmó.
Pasos de niña que probó el dulce amargo, un nuevo sabor. Desvergüenza en las mejillas. Olor a fruta agridulce. El olor la precede, la sigue. El aroma a deleite la envuelve.
Crujió milenaria. El ropaje verde del mandarino, crujió.
Pareció estallar l a tierra cuando las raíces intentaron despegarse. Quebró el viento interrogante, el árbol miró al cielo. Embraveció oscuro, verde el follaje. Las ramas, las manos, se levantaron hacia el cielo, suplicantes. Los pájaros, aves pequeñas levantaron vuelo escapando de la ira. Enojo ancestral de mandarín.
Quebradas, las ramas cayeron al costado del tronco frágil. Las manos del mandarín se extendieron laxas, resignadas, a los lados del cuerpo. Amargamente lloró el mandarino.
Y al caer la tarde, el olor a pan cubrió la región. Pan de miel y frutas.
FLACA MARACA DE TACA TACA Integrante: María del Carmen Cerezal, Curso: Miércoles de 17.30 a 19.30 hs

Flaca Maraca
de
Taca Taca
Vamos, vamos, la maraca
Toma y daca,
Vamos, vamos, que llegamo
Temblequeando hasta la playa
Vamos negra
Vamos flaca
Con el ron y la maraca
Vamos, vamos
A la playa
A la hoguera
A la hoguera
Que ya estalla toda toda
Rumba rumba
En la maraca.
Taca, taca,
Suena, suena,
Tu cadera, flaca, flaca
Baila, bailan
Tu tamtam y mi maraca
La cumbiamba
Toda ron y toda playa
Toda tú
Toda maraca.
DEL MATE, DE LA LLUVIA, DEL TANGO, DE LA CASI FELICIDAD, Integrante: María del Carmen Cerezal, Curso: Miércoles de 17.30 a 19.30 hs


El abuelo encendió la pipa con la parsimonia acostumbrada. Era todo un rito. Cada movimiento le permitía enhebrar un pensamiento como una cuenta de collar.
Una vez cumplido esto, comenzaban las volutas de humo a tomar altura, como queriendo adherirse al cielorraso, dibujando incoherencias. Es fácil filosofar viendo flotar esos anillos, pensó.
Tomó la pava que ya estaba a punto de parir el agua para el mate y comenzó la segunda parte de su ritual: yerba, cascaritas de limón y termo. El mantelito pequeño, de rayitas, se adornó con una panera llena de crocantes tortas fritas
La radio bostezó un tango de Rivero y la lluvia continuó golpeteando suavemente en la ventana que daba al patio. El Murrungo se acomodó a sus pies como desde siempre y el viejo comenzó a cebarse: espumoso y amargo.Ese mate constituía una de sus últimos placeres, esos, de los que uno va despidiéndose de a poquito. La tibieza del brebaje lo invadió. Sintió ese calorcito penetrándolo como una caricia. Lo hizo sentir casi bien.
Era casi como en vida de la vieja, suspiró. Pero casi. Solamente casi.
viernes, septiembre 14, 2007
Acerca del relato policial

Dos artículos que describen las características y el desarrollo del género policial en Argentina.
La narrativa policial en la ArgentinaArtículo de Elisa Calabrese publicado por la Biblioteca Cervantes Virtual.
Apuntes para una aproximación al género policial en la ArgentinaArtículo de Manuel Rud publicado en la revista “Espéculo”.
jueves, septiembre 13, 2007
Sin palabras, Marta Viñas - Curso Miércoles 17.30 a 19.30 hs

trenes de Villa Linda, tenía una valija destartalada, atada
con un cinturón y una especie de bastón acomodado entre
las piernas. Parecía distraído cuando la mujer le pidió
permiso y se sentó a su lado. La miró y haciéndole una
media sonrisa, se corrió . Ella tendría unos setenta años,
cabellos entrecanos muy bien acomodados en un rodete y
una presencia contundente. Sacó el abanico y comentó
¡ Que calor! - ¿Hace mucho que espera ?, lo que pasa que
yo no soy de acá vió, por eso no se los horarios, porque si
algo tiene que saber una son los horarios de los trenes para
no esperar en las estaciones y morirse de calor o de frío. En
realidad mi finado esposo- Dios lo tenga en la gloria- era
muy ordenado y fue el quién me acostumbró a esto de los
horarios; lo que pasa es que vine a visitar a mi cuñadita ,la
Elvira, la que vive pasando el corralón de Don Vicente,
¿ no la conoce? ... bueno no importa. Está muy enferma,
la verdad yo creo que de este mes no pasa, pero no me
puedo quedar, también una tiene lo suyo, además ¡Ojo!
no se me olvida que cuando andaba bien ni la hora me
daba, una vez le pedimos dos mil pesos, un dinerillo
insignificante y puso mil excusas con tal de no prestarlo
en fin ...diga que una es buena, haz el bien ,sin mirar a
quién. ¡ Huy mire ya viene el tren! ¡ Señor... señor! Gritaba
tirándole de la manga, él la miró y le volvió a entregar
otra media sonrisa, pero no se movió - ¿Oiga, se va a quedar
ahí sentado?. ¡ Vamos hombre a ver si después de tanto
esperar , lo pierde! - Estos pueblerinos , pensó, ni hablar
saben ,menos mal que una no es de andar criticando.
El sordomudo se levantó cansinamente y esta vez, sí al ver
el tren le regalo una sonrisa entera.-
